COMUNICACIÓN, CULTURA, ARTE

Mujeres indígenas al descubierto.

Las mujeres oaxaqueñas son trabajadoras, creativas, ejemplo de diversidad cultural en escenarios complejos, en los cuales los roles femeninos se ven marcados por el enfoque tradicional, socializado en la subjetividad del pensamiento indígena que al ser cuestionado por un agente externo muestra la realidad cotidiana, tal como lo expresa Adelaida Morales habitante de Santo Domingo Albarradas, Tlacolula Oaxaca, quien refleja en la narrativa su manera de vivir en el entorno de la sierra.

La señora Adelaida Morales tiene actualmente 38 años, es madre de familia, su actividad es la elaboración de tenates y petates de palma. Se dedica a esta producción manufacturera desde los 8 años de edad.

Esta mujer indígena comparte en su lengua materna (zapoteca) las experiencias de vida de las generaciones anteriores. Con un sentimiento de nostalgia recuerda la pobreza extrema que han padecido y con ello la violencia y discriminación de la que han sido objeto las mujeres de su comunidad a causa del sistema ideológico que opera en la estructura familiar.

Los códigos de comportamiento femeninos implantados en la población constituyen el nudo que amarra a las mujeres a seguir manteniendo los esquemas de turbación que impiden a la mujer desarrollarse plenamente. Un caso que ilustra este panorama es lo que comenta Adelaida Morales respecto a la prohibición de juegos de pelota:

“Las abuelitas nos decían que no debías jugar a la pelota, porque ese juego era exclusivo para hombres y si se nos ocurría jugar nos crecerían los pechos enormes”, hecho que nos provocaba terror, de tal manera que al posicionarse estas ideas se mantenían los mecanismos de control.
Otra forma de dominación de patrones de conducta organizados en Santo Domingo Albarradas ha sido la práctica de vestir, que al regularse por costumbre se ha constituido como un hábito familiarizado. Sin embargo tiene su base en la censura que obliga a las mujeres a usar vestido o falda para evitar el morbo de los hombres que al ver a las mujeres con ropa ajustada les pierden el respeto.

En lo arbitrario del sistema socio-histórico de los pueblos, las mujeres aceptan esas modalidades de poder y violencia maquillada que las conduce a tomar responsabilidades del hogar, es decir, proveer recursos económicos para la alimentación y salud de los hijos.

En Santo Domingo Albarradas, una vía para conseguir el maíz y el jabón, productos indispensables para las actividades domésticas es el trabajo de palma. Así es como la señora Adelaida Morales se levanta temprano para agacharse a trenzar el petate, y con ello pagar los centavos que ha conseguido para pagar el molino de nixtamal y tener frijoles para darle el sustento a sus niñas.

Bajo esta representación de relaciones laborales queda manifiesta la imaginación simbólica de las mujeres como grupo de pensamiento que se ancla en los valores, tales como el afecto, el cariño, los cuidados, implicaciones emocionales que se deprenden de la voluntad del género femenino.

Cabe aclarar que esos sentimientos de apego y entrega han cambiado de acuerdo a las condiciones económicas de la población, pues como bien menciona Adelaida cuando ella era pequeña sufría de hambre y sueños, porque cuando se le antojaba un dulce, no había dinero para comprarlo y se quedaba con las ganas, hecho que ahora la hace reflexionar y actuar de manera benevolente con sus niñas, tratando de satisfacer sus necesidades y gustos.

Adelaida Morales manifiesta que desea el cambio de paradigma y se rehúsa a continuar con las usanzas del pueblo, tales como casarse a temprana edad para ser el sostén de la familia y trabajar la palma todos los días. Ante tal decisión considera que sus hijas deben aprender a hacer petates únicamente para su uso, porque el trabajo de la palma es pesado, laborioso y mal pagado.
***
Las mujeres están en esas condiciones de subordinación debido a que no estudian y se internan en ese círculo vicioso de servidumbre, por eso Adelaida Morales les aconseja a sus hijas que repasen su libro para culminar con esa cadena que esclaviza a la mujer indígena enclavada en las montañas.

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